AYUNTAMIENTO DE LA HORCAJADA
HISTORIA DE GREDOS

En medio de la península y dividiendo a la gran meseta central en dos submesetas, casi de manera geométrica, se encuentra, como en su día lo denominara Miguel de Unamuno, el espinazo de Castilla, la Sierra de Gredos.

No es nuestra intención hacer una descripción exhaustiva de esta sierra, ya que ocuparía demasiado y no es el propósito de este libro. Por ello, haremos una introducción de manera más general de los rasgos que creemos son más representativos, de este riquísimo y variado espacio.

El agua, fuente de vida omnipresente en Gredos

Gredos es granito, es roca y por ello su nacimiento y formación se pierden en el tiempo. Hace unos 600 a 350 millones de años, en la Era Primaria, el actual emplazamiento de Gredos estaba cubierto por un gran mar. En este mar se iban acumulando los detritos de las zonas más elevadas que lo rodeaban, en forma de sedimentos, formando diferentes tipos de estratos.

Hace unos 350 millones de años, al final de esta era, se empieza a dar un fenómeno en la corteza terrestre que va a ser el origen de las cadenas montañosas, la orogénesis. Por medio de enormes presiones, los sedimentos anteriormente acumulados en capas se van a mover lateralmente y en ascenso, dando lugar a diferentes formaciones, dependiendo de la respuesta de los diferentes materiales sedimentados ante las presiones a que son sometidos (deformaciones, pliegues, roturas, etc.). Es en este momento cuando se origina la primera cordillera de Gredos.

Poco después, entre los 300 y los 40 millones de años, al final de la Era Secundaria y principios de la Terciaria, la erosión empieza a actuar sobre las tierras elevadas de Gredos, hasta ir desgastando su relieve y transformándolo en una penillanura, que en dirección hacia levante, se sumergía en el antiguo mar de Thetys.

Hace unos 40 millones de años, la actividad orogénica vuelve a activarse en la llamada orogenia "Alpina", debido a que fue la que originó la conocida cordillera europea, además de la mayoría de los sistemas montañosos que conocemos hoy en día.

En la Península, Gredos sufre un rejuvenecimiento, propiciado por la composición de su materiales, más antiguos y rígidos. Al no poder plegarse, acaban fracturándose en forma de grandes bloques, que por efecto de la presión, acabaron hundiéndose unos (Horst) y elevándose otros (Graven).

El asentamiento definitivo de estos bloques podría explicar la diferencia altimétrica entre la vertiente sur y la norte. El gran salto que se produce hacia el sur en el valle del Tiétar, coincidente con una fosa, contrasta con la vertiente norte, de relieves más suaves.

Continuando en el tiempo, en el transcurso de la Era Cuaternaria, hubo momentos en que extensas partes de la tierra quedaron cubiertas por el hielo. La península es alcanzada Gredos se ve afectado. Las consecuencias son la formación de hasta 41 glaciares de diversos tipos en su territorio.

Hace menos de 10000 años, los glaciares se retiraron definitivamente, después de una etapa de hielo-deshielo, que finalmente deja a Gredos con el aspecto que hoy conocemos.

Las Sierras de Gredos son un lugar inhóspito, muy marcado por el clima mediterráneo, y en el área de las rutas de este libro, con una influencia continental, de pronunciada estacionalidad y muy variable dentro de la misma. Esto ha hecho que a lo largo del tiempo estas montañas hayan sido un lugar de difícil asentamiento, y que las actividades tradicionales estén supeditadas a los imperativos de la climatología.

Gredos ha jugado un importante papel de barrera natural entre mesetas y a la vez de isla, ya que su aislamiento se veía acrecentado por las escasas vías de comunicación existentes, que más tarde fueron en aumento, en forma de pasos, veredas y caminos tradicionales, dada la necesidad de sus moradores del vital intercambio cultural y económico.

Gredos, territorio históricamente ganadero

Ya en el siglo VIII, en la época de Carlomagno, se cree que existen referencias a las lagunas de Gredos, aunque no se sabe a ciencia cierta si es una realidad o forma parte de la leyenda.

Son diversos y variados los pueblos y gentes que han forjado parte de su historia en estas sierras, y han dejado huella de su paso por ellas. De los más antiguos celtíberos y vettones, de los cuales nos quedan los restos de diversos castros, repartidos por el área de Gredos, hasta el paso de los romanos, destacando la impresionante calzada del puerto del Pico.

En los siglos XI y XII, las guerras de reconquista por parte de los reyes castellanos, nos dejaron como legado una serie de términos presentes en la toponimia actual, siendo el más representativo de todos el de Pico del Almanzor.

Rondando el año 989, cuenta la leyenda que Almanzor, por aquel entonces en el valle del Tormes en campaña militar hacia el interior de la meseta, intrigado por las habladurías populares de la existencia de una laguna con un profundo y oscuro fondo, del que surgían terribles tormentas y misteriosos rumores que se oían por los rincones de la sierra, decidió partir en expedición, acompañado de sus mejores soldados y guiado por los lugareños, con la intención de esclarecer tan misteriosos rumores. Para ello, subió al pico más alto de los que conforman el circo de la Laguna Grande. Desde ese momento a esa montaña se pasó a llamar Plaza del Moro Almanzor.

En tiempos no tan lejanos, a principios del siglo XIX, la península es invadida por el ejército napoleónico y en el seno de Gredos se desarrollan diversas guerrillas resistentes. Más recientemente, en la guerra civil, vuelve a servir de refugio y zona de paso a diferentes guerrillas contrarias al régimen imperante.

Los intercambios y el comercio en estas sierras se producían la mayoría de las veces andando ó a lomos de caballerías. Las economías de las dos vertientes, llegaban a complementarse, entre el vino, pimentón, aceite, higos... de la vertiente sur, y las patatas, legumbres, manzanas, hortalizas... de la vertiente norte, esta última predominantemente ganadera.

El sistema de explotación de la tierra era el minifundio, sobre todo en las partes bajas de los valles, ya que las laderas más altas estaban dedicadas al aprovechamiento en común de los pastos.

Esto último ha hecho también que Gredos fuera punto de destino de miles de cabezas de ganado, que entrando por el puerto del Pico o por el de Tornavacas, a través de los cordeles trashumantes provenientes de provincias limítrofes, buscaran los frescos pastos de altura, en la época estival, en la que en cotas más bajas había ya escasez de ellos.

Con la llegada de la desamortización, siglo XIX, muchas de esas pequeñas tierras son subastadas, pasando a manos de particulares y convirtiéndose en grandes latifundios. Esto va a afectar de manera significativa a la ganadería extensiva, principal recurso de la zona.

Este y otros factores, unidos a la crisis generalizada del mundo rural, van a propiciar el progresivo despoblamiento de Gredos, así como el abandono gradual de las actividades ganaderas y agrícolas tradicionales, sustituidas cada vez más por las relacionadas con la naturaleza, el ocio y el turismo rural.

La biodiversidad de Gredos viene determinada por el clima y la altitud, ya que al ser un área montañosa, esto va a determinar que las especies vegetales se aclimaten a una altura determinada dependiendo de los factores de insolación, humedad, viento, orientación, etc. formando los denominados pisos bioclimáticos.

Dentro del clima mediterráneo, que es el que se da en Gredos, los pisos bioclimáticos son:

Piso mesomediterráneo: entre los 350 y 800 m de altitud, en el que la especie dominante es la encina (Quercus ilex).

Piso supramediterráneo: entre los 800 y 1600 m de altitud, cuya especie más representativa es el roble rebollo (Quercus pyrenaica).

Piso oromediterráneo: entre los 1600 y 2200 m de altitud, entramos en el reino del piorno (Cytisus balansae).

Piso crioromediterraneo: a partir de los 2100 y hasta los 2592 de la cima del Almanzor siendo la vegetación dominante las hierbas de pequeña talla y los cervunales.

Estos pisos están representados en la sierra de Gredos aunque no de forma constante, debido a diversos factores como las formas del relieve, la composición del terreno, la insolación, el índice de lluvias, etc.

Sin duda la acción de los pobladores y la humanización de diferentes áreas y la consecuente modificación de las características del terreno, es otro factor a tener en cuenta en la composición general de la fisionomía de Gredos.

Enumerar las especies vegetales presentes en Gredos no es el objetivo de este libro.

Mencionaremos que en su interior alberga más de cien endemismos, aparte de otras muchas especies más que observar. Destacaremos la variedad de robledales, encinares, bosques de castaño, pinares, roquedos, prados de altura, bosques de ribera, etc. dentro de los cuales podremos deleitarnos con la observación de cientos de especies de todo tipo.

Al igual que ocurre con la vegetación, la especial situación geográfica de la Sierra de Gredos y su geomorfología hacen posible la presencia de gran cantidad de especies animales.

Desde los ríos, embalses, laderas, bosques, montañas y los aledaños de las poblaciones o espacios más humanizados, podremos observar innumerables especies.

Para los anfibios y reptiles es un lugar privilegiado, destacando la salamandra común (Salamandra salamandra), salamandra de Gredos (Salamandra salamandra almanzoris), (casi oscura, con pocas manchas amarillas), tritón jaspeado (Triturus marmoratus), tritón ibérico (Triturus boscai), sapo gredense (Bufo bufo áredosicola), ranita de San Antonio (Hyla arborea), culebra de collar (Natrix natrix), culebra lisa europea (Coronella austriaca), culebra bastarda (Malpolón monspesulanus), culebra de escalera (Elaphe scalaris), víbora hocicuda (Vipera latastei), eslizón ibérico (Chalcides bedria_jai), eslizón tridáctilo (Chalcides chalcides), lución (Anguis fraailis), lagarto ocelado (Lacerta lepida), lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), lagartija serrana (Lacerta monticola cyreni), lagartija colilarga (Psammadromus aluirus), etc.

Mirando al cielo, sobre las laderas, en los árboles, en los tejados de las casas o campanarios de las iglesias, así como arriba en la montaña o en los ríos, podremos disfrutar de la observación del mundo alado, con innumerable presencia de especies en Gredos, muchas de ellas ligadas, como no, a las áreas de montaña. Destacamos, el águila real (Aquila chrysaetos), águila imperial (Aquila heliaca), milano real (Milvus Milvus), milano negro (Milvus migrans), águila calzada (Hieraetus pennatus), halcón peregrino (Falco pere rinus), buitre leonado (Gyps fulvus), búho real (Bubo bubo), cárabo (Strix aluco), búho chico (Asio otus), lechuza (Tyto alba), autillo (Otus scops), herrerillo común (Parus caeruleus), colirrojo tizón (Phoenicurus ochrurus), abejaruco (Merops apiaster), avión roquero (Ptyoniproene rupestris), acentor alpino (Prunella collaris), pico picapinos (Dendrocopos major), escribano montesino (Emberiza cia) y muchos más.

Cabe destacar también la participación de Gredos en la migración de muchas aves, siendo zona de paso importante en la que se pueden divisar en las temporadas migratorias, especies poco habituales por estas zonas.

Volviendo a la tierra y al grupo de los mamíferos, sin duda el emblema de Gredos es la cabra montés (Capra pyrenaica victoriae). Salvada de la extinción segura en 1905, año en que quedaban poco más de una decena de ejemplares, con la creación por parte de Alfonso XIII del Coto Real de Caza. Hoy en día debido a la protección y también a la desaparición en los años 60 de su predador natural, el lobo (Canis lupus), estos ungulados han visto como aumentaba su población de manera progresiva, hasta llegar a ser verdaderamente abundantes. El ciervo (Cervus elaphus) es otro gran mamífero que poco a poco se deja ver, sobre todo en la vertiente norte. El jabalí (Sus scrofa) y el zorro (Vulpes vulpes) son dos de los visitantes más comunes de las afueras de los pueblos, en huertos y gallineros, ganándose una oscura fama, totalmente inmerecida.

Aunque más esquivos y silenciosos, podremos citar a la familia de los mustélidos representados por la gineta (Genetta Genetta), el turón (Putorius putorius), la garduña (Martes foina) y uno con querencia por el agua, la nutria (Lutra lutra), la cual depende para su vivencia de un entorno acuático en buen estado de conservación. Compañero de la nutria

por su vida relacionada con el agua se encuentra el desmán de los Pirineos (Galemis pirenaicus). Otros pequeños mamíferos roedores como ratas de agua, topillos, ratones de campo, etc., se dejarán ver de vez en cuando.

En el transcurrir del tiempo, Gredos tal y como lo conocemos ha sufrido los intentos de plasmar ideas de un desarrollo malintencionado y dañino en numerosas ocasiones.

En 1976 se pretendió crear a toda costa una estación invernal en pleno corazón de Gredos. Lo que podría haber sido una herida de muerte, se evitó gracias a la oposición popular de grupos de montañeros y de defensa del medio ambiente.

Más recientemente, en 1996, la Junta de Castilla y León, declara a Gredos Parque Regional, con la intención de preservar sus valores naturales.

La Sierra de Gredos es un área de grandísimo valor, aunque no deja de ser un entorno frágil, en el que el eterno dilema entre conservación y desarrollo, aún crea muchas tensiones. El auge del turismo rural, el acercamiento a la montaña y en general al medio natural, la desconexión de la vida urbanita cargada de estrés y la observación y vivencia de un contenido natural, cultural, paisajístico, etc. de enorme valor, como el que atesora Gredos, sin duda va a deparar unas expectativas de futuro en las que siempre debería primar la visión de Gredos como un gran conjunto, formado por unos valores que hacen de estas sierras un lugar único.